Estas son las razones por la que los juegos suelen funcionar mejor en PS5 que en Xbox Series X

Los videojuegos han ido evolucionando con el paso de los años, pasando de títulos 2D muy sencillos a complejas obras con gráficos realistas, guiones y cinemáticas que cada vez se asemejan más a lo que vemos en el cine y con una cantidad de contenido y mundos enormes en algunos casos. Todos estos cambios han provocado que los requisitos para jugar a estos videojuegos sean mucho más elevados y en PC es algo que hemos notado. Las consolas de actual generación pueden con ellos, aunque ya hemos visto que la mayoría de casos son 30 FPS para modo calidad y 60 FPS en modo rendimiento. La PS5 suele sacar ventaja sobre la Xbox Series X logrando unos FPS algo mejores o una calidad ligeramente mejor a pesar de ser algo menos potente que la consola de Microsoft, así que quizá te preguntes por qué ocurre esto.

Fue a finales de 2020 cuando Sony lanzó la PlayStation 5 y Microsoft hizo lo mismo con sus Xbox Series X y S. Estas consolas marcaban la "next gen", lo que era la nueva generación que permitiría que los estudios crearan videojuegos con mayor detalle y complejidad. Como ya sabrás, las consolas son las que determinan la evolución de la industria de los videojuegos, pues la mayoría de estudios crean sus videojuegos basándose en el hardware de estas. Así es como logran optimizar los videojuegos para una o varias consolas en cuestión, mientras que en PC recibimos ports donde, en muchas ocasiones, la optimización brilla por su ausencia.

La Xbox es alrededor de un 20% más rápida que la PS5, pero muchos juegos van mejor en la consola de Sony

El hecho de que los desarrolladores usen las consolas como referencia, es lo que provoca que la mayoría de juegos funcionen mejor en estas que en un ordenador que tenga hardware similar. De igual forma, aunque tanto la PS5 como la Xbox Series X sean muy similares y ambas empleen un SoC de AMD, lo cierto es que hay diferencias de FPS y calidad en juegos. Podríamos pensar que la consola de Microsoft saca ventaja, ya que esta tiene una CPU a 3,8 GHz, una GPU a 1,82 GHz con 52 CU y 16 GB GDDR6, logrando una potencia de 12,16 TFLOPs. Por otro lado, la PS5 tiene una CPU a 3,5 GHz y una GPU a 2,23 GHz, pero con 36 CU, lo que le da un rendimiento inferior llegando a 10,13 TFLOPs.

Viéndolo de esta forma, la Xbox Series X es alrededor de un 20% más rápida que la PS5, pero esto no se traduce en mejor rendimiento en muchos juegos. La razón de esto y las explicaciones han sido dadas por el equipo de Digital Foundry en su último DF Direct Weekly. En este vídeo de unas dos horas, tenemos la respuesta a la cuestión a partir de 1:36h, por lo que procedemos a ir ahí directamente. La primera de las razones a favor de que la PS5 sea más rápida a pesar de ser teóricamente más lenta, se debe al shader compiler de la consola de Sony, el cual está más optimizado y es muy rápido. Esto le permite aprovechar más el potencial del SoC de AMD y sacar ventaja sobre su rival, además de ser la preferencia de la mayoría de estudios.

Sony saca ventaja con su shader compiler y su API, mientras que Xbox la supera en potencia bruta

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El hecho de que los desarrolladores se enfoquen primero en la PlayStation 5, permite que esta sea la consola para la que diseñan el juego. Esto les permite poder ver las limitaciones de esta y crear los juegos para poder alcanzar los objetivos que buscan, que suelen ser 30 FPS en modo calidad a mayor resolución y 60 FPS en modo rendimiento con menor resolución. Otra de las razones por las que la PS5 saca ventaja es el hecho de que la API que usa Sony es más rápida que el DirectX estándar que emplea la Xbox Series X. Microsoft optó por emplear esta API para así tener una compatibilidad mayor entre el PC y su consola, aunque esto conlleve una ligera penalización en rendimiento.

Sin embargo, no todo es positivo para Sony y en ocasiones la Xbox Series X saca ventaja en rendimiento. Hay juegos multiplataforma y compatibles con la generación pasada de consolas que acaban llegando a PS5 y esta rinde peor que Xbox. Esto se debe a que se utiliza la API antigua de PS4 para hacerlos funcionar en PS5 en lugar de la nativa de esta consola. Por otro lado, los juegos que emplean el motor Unreal Engine 5, consiguen un mejor rendimiento con la GPU de la Xbox Series X al tener más CPU. Por último, la Xbox Series X saca ventaja con el uso de la frecuencia de actualización variable (VRR), lo que permite una experiencia más fluida y sin cortes de imagen.