EE.UU. extiende su Ley CHIPS a Vietnam para lanzar un doble golpe a China: menos dependencia en fabricación y más tierras raras

La máquina de imprimir dinero americana está a todo tren, literalmente hablando, puesto que generan una deuda de 10 mil millones al día, y no piensan parar. Parece que no hay techo, y el mejor ejemplo es que ahora, con la excusa de la Ley CHIPS For America, Biden ha seleccionado a 7 países para mejorar su capacitación en semiconductores. El primero de ellos en favorecerse de esta Ley CHIPS de EE.UU. será Vietnam, la cuestión son los porqués, ya que China está en el trasfondo de todo esto.

Los datos económicos de EE.UU. asustan y mucho. El endeudamiento supera los niveles de 2008 y la FED no pone freno, de ahí que Biden pueda hacer lo que parecía una locura en un principio: invertir directamente mediante Ley en mano en otros países. Parece que todo vale y los americanos están dispuestos a endeudar sin límite su economía con tal de que China no gane la partida y quede atrás.

En los últimos tres años, el gasto de EE.UU. ajustado a la inflación es mayor que en las dos primeras guerras mundiales y 30 años de déficit posterior

No hay techo presupuestario para Biden, no se sabe cómo EE.UU. va a cuadrar las cuentas, parece una olla a presión y ahora la Ley CHIPS, no teniendo contentos a TSMC, por ejemplo, y a otras empresas extranjeras, resulta que sale de América y aterrizará con 500 millones de dólares en otros países.

Como decíamos, el panorama es dantesco, grotesco y surrealista, puesto que Vietnam, tras salir Intel del mismo por no llegar a acuerdos fructíferos para ampliar su presencia en suelo de Võ Văn Thưởng, llega Biden y cierra todo haciendo del mismo un nuevo aliado geopolítico y estratégico.

¿El objetivo de Vietnam? Que EE.UU. les reconozca como economía de mercado. ¿Por qué? Porque eso implica recortes arancelarios e impulsaría la economía del país en exportaciones como jamás se habría visto. ¿Qué gana EE.UU.? Mucho más, mucho mucho más que lo que gana Vietnam.

Biden asesta un golpe muy duro a China con Vietnam a su lado

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Xi Jinping cerró el grifo de las tierras raras a todo occidente, por lo que Biden desplegó a sus empresas y funcionarios para buscar los minerales concretos y los acuerdos precisos. Ya vimos cómo EE.UU. había encontrado el mayor yacimiento de litio del mundo, pero las tierras raras con mucho más escasas y es más que probable que no estén en países aliados.

José Fernández, subsecretario de Estado de Estados Unidos para crecimiento económico, energía y medio ambiente, se movió rápido para explicar por qué su país va a ayudar con fondos nacionales a un país extranjero en virtud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos:

"Revisamos una lista de países que sentimos que tenían el potencial de beneficiarse de nuestro apoyo, y Vietnam fue uno de los primeros países en los que pensamos".

¿A cuento de qué va la ayuda con la Ley CHIPS para Vietnam entonces desde EE.UU.? Pues es simple de hilar. Biden ayudará a Vietnam en el marco regulatorio arriba explicado para que su nuevo socio sea una economía de mercado reconocida y así terminar con los problemas de permisos y aranceles.

Otros 8 mil millones de dólares en inversiones de sus empresas en Vietnam con objetivos claros por detrás mediante la Ley CHIPS de EE.UU.

Intel-Vietnam-FAB

El objetivo de Biden es impulsar los chips y semiconductores de empresas americanas por un valor de 8 mil millones de dólares mediante inversiones, argumentando que, al mismo tiempo, estas van a necesitar energía limpia, y claro, ¿cómo se puede conseguir energía limpia? Con paneles solares y baterías, los cuales, necesitan de litio y tierras raras.

Fernández lo deja claro en su comunicado:

"Hay una gran hambre en el mundo por minerales críticos. La "ventaja competitiva" de Estados Unidos y sus socios es hacer minería "que beneficie a las comunidades, que no degrade el medio ambiente y que aporte tecnología e inversión adicionales". Esta es una oportunidad. Vietnam tiene el potencial de convertirse en un centro manufacturero aún mayor".

En definitiva, Vietnam se nutre de la inversión de EE.UU. mediante la Ley CHIPS a costa de que Biden extraiga las materias y minerales de su suelo, al mismo tiempo que entra más inversión privada americana para potenciar al país, quita los aranceles al ser reconocida como economía de mercado y destroza por completo la estrategia de bloqueo de China sabiendo que Vietnam también les odia.

Por eso Intel salió de Vietnam con su inversión. Tanteó el terreno para Biden y ahora volverá sin tarifas arancelarias a desplegar nuevas FAB cerca del complejo que ya tiene en Ho Chi Minh. Hay que hacer hincapié en que Vietnam es el segundo país a nivel mundial con las reservas de tierras raras más grandes, solo por detrás de China.

EE.UU. está rodeando a China mandando a sus empresas a expandirse dentro de los países enemigos de Xi Jinping

EE.UU.-rodea-a-China-con-su-Ley-CHIPS-incluyendo-hasta-13-países

Por tanto, tras India, Malasia y México, ahora EE.UU. potenciará a Vietnam mediante la Ley CHIPS logrando mayor independencia de su gran rival China y no frenando su desarrollo. Más bien al revés, ya que dados los menores costes de producción y descontada la inversión que harán sus empresas en dichos países, en pocos años comenzarán a ver beneficios y una mayor productividad.

Mientras tanto, China solo se potencia a sí misma y pretende ser exportador de tecnología para países cercanos y socios, el problema es que EE.UU. está jugando una estrategia más inteligente, puesto que si miramos un mapa-mundi, está cercando a los socios más directos de China haciéndolos independientes de esta y dependientes de sus gigantes empresariales como la mencionada Intel, AMD o NVIDIA, por ejemplo.

EE.UU. ahora mismo tiene en el vote a Taiwán, Corea del Sur, Vietnam, Camboya, Tailandia, Malasia Bangladesh, Japón e India, y solo le quedaría por incluir en este curioso "pack" a Laos y Birmania para rodear a China por todos los mares, olvidando Filipinas. Abre mercado a sus empresas para invertir en países donde la mano de obra es barata, hay mucho personal disponible y muchos recursos escasos y valiosos.

Sin duda, un movimiento inteligente que, con la excusa de los chips y su expansión mundial, está consiguiendo suplantar poco a poco la centralización y dependencia que tenía de China. El problema es que el gasto de Biden sea su tumba antes de que comiencen a llegar los beneficios, los cuales tardarán años en verse reflejados.