Así se ve un Mini-PC pasivo con un AMD Ryzen 7 7700X y una GeForce RTX 4060

¿Te imaginas un potente Mini-PC refrigerado de forma pasiva? pues gracias al usuario de Reddit Prestigious_Gate_615, ya puedes imaginar cómo luciría uno de ellos. Y sí, se parece a cualquier cosa menos a un Mini-PC. El motivo de ello es que el diseño no cuenta ni con tan siquiera un chasis. Simplemente tenemos un esqueleto donde se montan los componentes y estos quedan al descubierto. Algo que tiene sentido, ya que añadir un chasis a un PC pasivo restringe aún más el flujo de aire afectando negativamente a sus temperaturas.

De esta forma, tenemos unas piezas impresas en 3D, que se colocan justo encima de la fuente de alimentación. Esta será la que actúa como la propia base del sistema. Es en estas piezas donde montarás tanto la placa base en formato Mini-ITX, como la GPU. Sobre ellas, dos monstruosos disipadores de Noctua. Miedo da ver el equipo, aunque al usar dos disipadores iguales para la CPU y GPU, se evita un efecto palanca que pueda terminar dañándolo en el futuro.

Así luce un Mini-PC pasivo con la ayuda de una impresora 3D

Mini-PC pasivo con ayuda de una impresora 3D

Esto es completamente lo opuesto a lo que vimos este fin de semana con el chasis Streacom SG10. Pasamos de un chasis de 1.000 euros, capaz de refrigerar la CPU y la GPU de forma pasiva, a montarte un PC pasivo al completo por el mismo precio. En concreto, aquí se utilizan dos disipadores Noctua NH-P1 para refrigerar tanto la CPU, un AMD Ryzen 7 7700X, como la GPU, una GIGABYTE GeForce RTX 4060 WindForce OC.

Mini-PC pasivo con ayuda de una impresora 3D

Lanzado en el 2021, el Noctua NH-P1 es un enorme disipador conformado por 13 gruesas aletas de aluminio. Estas son atravesadas por nada menos que seis heat pipes de cobre de 6 mm de espesor cada uno. Eso sí, cada disipador tiene un peso de 1,18 kilogramos, por lo que ambos suman un peso total de 2,36 kilogramos únicamente en disipadores pasivos. Evidentemente, será el propio flujo de aire de la habitación quien ayude a la temperatura. Al no tener un chasis, el calor generado sale con facilidad en vez de poder acumularse afectando a una temperatura más elevada.

El resto de las especificaciones se completan con una placa base MSI B650I Edge WiFi, 64 GB de memoria RAM G.Skill Flare x5 a 6.000 MHz CL30, y un SSD Lexar NM790  de 4 TB de capacidad. Como fuente de alimentación, tenemos una Seasonic Prime Fanless PX de 500W de potencia. Esta fuente es de formato ATX.

¿Y cómo funciona a nivel de temperaturas?

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Pues como era de esperar, las temperaturas son incluso altas pese a que este Mini-PC pasivo use unos disipadores sobredimensionados. Se indican que la CPU, en un modo ECO a 88W, es capaz de alcanzar el límite térmico de 95ºC. A nivel de GPU, limitada a 90W de potencia, alcanza una temperatura entre 80 y 85ºC a máxima carga. La GPU cuenta con pequeños disipadores adicionales para refrigerar la memoria.

De esta forma, realmente el hardware está funcionando por debajo de su potencia real y aún así se recalienta. A esto se le suma que cada disipador ronda los 120 euros de precio. Queda bonito a la vista, pero las soluciones pasivas son más caras, con mayores temperaturas y menor potencia.

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¿Tiene sentido algo así? pues la verdad que no, salvo que seas un maniático del sonido. Añadir un ventilador a cada radiador, por muy lento que funcione, prácticamente no generará sonido y ayudará a reducir drásticamente la temperatura. Al menos tiene más sentido esto que gastar 1.000 euros en el chasis de Streacom para una solución pasiva mucho más eficiente.

De esta forma queda claro que soluciones pasivas de alto rendimiento son un espejismo. Y más con cada nueva generación de CPU y GPU consumiendo más energía.