La historia detrás de AMD Threadripper y su desarrollo, un proyecto inesperado

En una entrevista para Forbes realizada al vicepresidente senior y director general de AMD, Jim Anderson, al vicepresidente corporativo para marketing global, John Taylor, a Sarah Youngbauer del equipo de comunicaciones, y a James Prior, director de productos senior, ha salido a la luz información muy jugosa acerca del proceso de desarrollo de los procesadores AMD Threadripper.

Debido al diseño altamente escalable del die de 4 núcleos que da vida a los Ryzen 3, AMD ha podido lanzar toda una serie de procesadores con hasta 16 núcleos y 32 hilos empleando la interconexión Infinity Fabric en el Threadripper 1950X, el procesador más potente que podemos comprar. Esto ha permitido que toda la nueva generación de procesadores de AMD tenga un precio mucho más agresivo, sobre todo comparando el número de núcleos con los ofrecidos por su máximo rival, Intel.

Hasta aquí, nada que no supiéramos ya. Pero lo que conocemos ahora es que los chips Threadripper no formaban parte de la hoja de ruta original de AMD, que solo incluida los diseños de Ryzen y EPYC, y ha sido llevado a cabo por un reducido grupo de empleados de AMD con una visión del procesador pensando en aquellos que quisieran un PC de alto rendimiento. Al parecer, habrían pasado un año completo trabajando en ellos en su tiempo libre antes de que se presentara la idea a los jefes y estos dieran luz verde a la inclusión en la hoja de ruta y arrancar su producción en masa.

Un equipo formado por entre 20 y 30 personas, entre las que se incluyeron arquitectos de la plataforma, ingenieros de diseño de los núcleos, una unidad de negocios, y un grupo de marketing, fueron los artífices que llevaron este producto a buen puerto. A primeros de 2015, tres años después de que AMD comenzara el desarrollo de Zen con Jim Keller, se presentaban los procesadores Zen al público mientras que los Threadripper lo hicieron internamente, dando como resultado  uno de los productos mejor conceptuados en años. Teniendo en cuenta que su desarrollo no comenzó hasta junio de 2016, el plazo de un año hasta su lanzamiento es realmente rápido, pues se estimaba para algún momento de 2018.

Al basar el diseño de los procesadores Threadripper en el de los Ryzen y EPYC, han conseguido reutilizar gran parte de su desarrollo y solo tener que realizar nuevas interconexiones para conseguir un producto que prácticamente forma parte de la misma plataforma. Esto ha provocado usar un socket de un gran tamaño, que realmente está casi duplicado, pero gracias a ello los diseñadores de placa base no han puesto la más mínima pega y les ha permitido ahorrar millones de euros en desarrollo.

“Threadripper fue solo el nombre en código del proyecto antes de decidir el nombre real que tendría. Sin embargo, nos empezó a gustar el nombre y a gustarnos él. Al final, teníamos el equipo necesario para registrar su nombre y eso fue todo, pero es inusual que el nombre en código sea usado como el nombre final de un producto.” Jim Anderson.

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